Las Ostras

Sin dudas la ostra es uno de los alimentos afrodisiacos más conocidos.  Ya sea por su textura, su manera de comerla o su forma este molusco siempre apetece en los momentos más íntimos.

Parece ser que a las ostras también les gusta avivar el mito de que son afrodisiacas, pues se reproducen en primavera y no solo eso, sino que también es esta la mejor época para recolectarlas y claramente, consumirlas. Pero ¿son realmente afrodisiacas? La respuesta es sí pero al parecer para que cumpla su objetivo lleva manual de instrucciones: deben comerse crudas. Además, sus propiedades no son exclusivas, también las almejas y los mejillones producen un efecto similar en nuestro cuerpo (pero la historia del erotismo ha preferido premiar a la ostra con el galardón de molusco afrodisiaco, ya sabes, cría fama…)

Las ostras poseen más zinc que ningún otro alimento, y este es esencial para la fertilidad y la función sexual masculina. De este mineral se ha dicho que su déficit da lugar a la disminución de la testosterona (importante hormona sexual, de gran importancia para diversas funciones humanas, incluyendo la líbido).

Sin embargo, muchos especialistas rechazan esta teoría en particular y la de los alimentos afrodisiacos en general.

Entonces ¿De dónde viene el mito? Al parecer por el parecido con los órganos sexuales femeninos, por su sabor a mar, su humedad o la forma en la que la llevamos a la boca (viéndolo así, la ostra verdaderamente es merecedora de aquel galardón que mencionábamos antes) Numerosos escritores y hedonistas han utilizado la comparación y, se ha creado el mito de la ostra.

En Taboos ni negamos, ni confirmamos, pero le podemos sugerir que coma ostras (siempre que pueda), pues aunque no tenga los resultados que se esperan, le aseguramos que después de leer este articulo el mito de la ostra le acompañará un buen tiempo y saborearlas le provocará una sonrisa (o algo más).  


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Revista sobre Sexualidad y Erotismo